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La reelección presidencial en Colombia es nociva para la democracia y para la transparencia electoral. Se dijo por parte de los críticos durante el proceso que reeligió al Sr Alvaro Uribe y se reafirma ahora que se vió el despilfarro de los fondos públicos por parte de la campaña de Santos para lograr sus metas electorales.

Un gobernante por acaparar votos no puede dedicarse a administrar el país y sus decisiones, en su mayoría son viciadas de parcialidad, de compromiso no con las causas nacionales sino de partido; el accionar es oportunista, con ánimos de impactar a la opinión pública y crear un sesgo en las encuestas previas a los comicios.No estoy de acuerdo con la reelección presidencial en Colombia. La cultura política en este país está muy atrasada mientras que la politiquería anda muy avanzada. Por eso a estos gobiernos de turno les conviene que sigamos sumidos en la ignorancia y el atraso intelectual, que saber leer y analizar sean un lujo intocable solo apto para un corrillo de privilegiados. Y no se trata de regalar tablets y portátiles de baja gama a manos llenas. Las herramientas no hacen al trabajador, los instrumentos no sustituyen al profesional. Los computadores solo son una herramienta para obtener mayor productividad.

Ojalá el clamor de lo colombianos sobre la no reeleción presidencial se sienta y, ponga coto a la situación  incómoda en que nos metieron estos políticos que creen que el poder y los fondos del Estado son su finca propia. Basta ya de las mismas familias y los mismos con las mismas repartiéndose la burocracia colombiana. Parece cursi pero llamativo eso de que vamos a elegir entre el candidato de Uribe, la novia de Uribe, la ministra de Uribe, el ex candidato de Uribe y el exalcalde de Uribe.

Hay vida después del centro democrático, el partido de la U y sus secuaces.

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