Que la mejor consejera es la vida misma; ahí no hay horoscopo chino que valga, ni cuentos religiosos o el consejo salvador de algún iniciado.No todas las experiencias personales se aplican a todas las personas ni mucho menos una verdad regional ha de ser la verdad universal que nos rescate de algún apuro. Es preciso oír y entender, para de allí escoger lo que nos conviene a nuestra sensibilidad y a nuestros deseos. Que se vayan los demás con su cantalenta a otra parte. Nadie está en los zapatos del otro, luego juzgar a los demás es virtualmente imposible, solo nos queda intentar comprender y asimilar la circunstancia ajena.