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Luz Angela, evocación de su cabello liso y castaño, sus ojos cafés, su tez blanca, su desparpajo al hablar, para decir cosas como que no importaba que su novio tuviera otra con tal que la quisiera…

Conocí a Luz Angela gracias a un pariente que estaba enamorado de ella y, la verdad, era difícil no prendarse de esta mujer menuda, casi sin pechos pero con una personalidad de fuego. Consideraba que los intercambios de parejas eran válidos si ambos estaban de acuerdo o mejor aun si ambos compartían las mismas fantasias sexuales (comentarios estos que ponía mi imaginación sexual a 1000 por hora) . Me prestó libros sobre budismo tántrico para incrementar mi cultura íntima según decía, aunque jamás me dejó darle más allá de un abrazo.

Recuerdo las noches de conversación por las calles del conjunto, las canciones que cantaba con su voz cantarina y melodiosa, cómo andaba interesada en uno de mis amigos que se sentía el “tumbalocas” del sector (y sus padres estaban involucrados en negocios turbios, en el tiempo en que Cali era un problema de narcotráfico difícil de manejar).

En los recodos del tiempo Luz Angela se me perdió, no se que fue de ella…pero hoy la añoro y le dedico estas líneas, con afecto.