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Como quisiera poder para el tiempo, bajarme de la precipitud que nos asola, volver a mis años infantiles cuando armábamos el pesebre y cantabamos villancicos, jugábamos “la lleva”, “el cogido”, trompo y bola, escondite, hacíamos comitivas  y aprendíamos a hacer de comer en el patio de la casa con los compañeros de estudio.

Como quisiera no haber tenido que escribir el poema para mi padre, que como todo lo escrito póstumamente, ha dolido, duele y dolerá pese a los relojes. Tal vez sea asunto del tiempo de navidad que se avecina; acaso sean chocheras de un sujeto de mediana edad que mira cómo crece su hijo y las canas acuden a poblar sus sienes.

Como quisiera haber sido menos huraño aunque seguramente volvería a ser ratón de biblioteca, haber tenido más novias y conocido más chicas, tal vez no haberme desengañado tan pronto de las ideologías y la religión con su carga emocional e histórica…Pero no siempre basta con querer o conceptualizar…