A la distancia miro a los heroes de la independencia, los que con sudor y sangre nos dieron este concepto de identidad colombiana que acaso hoy, pudiéramos tener.Heroes bajitos de estatura como Bolívar o altos como Santander; héroes que tal vez tuvieran mal olor en los pies (y hasta sabañones) usando ese calzado que figura en los cuadros y óleos y desconociendo los talcos para pies, heroes con el trasero magullado y con callo de tánto andar a caballo geografía arriba y geografía abajo de nuestra desangrada y sangrante Colombia, héroes que quizás no tuvieran pesadillas donde su país, 100 años después de la gesta independentista, aún se debatiera entre las balas de un conflicto al que no le dan ese apelativo pero que siega la vida de connacionales día tras días.
Cuánto me gustaría sentarme un ratito a charlar con don Antonio Nariño, preguntarle por la soledad de los ideales y la desidia comunal frente al dolor ajeno; o invitarle un refresco a don Francisco de Paula Santander y que me dijera la razón de tánta historia tegiversada sobre su persona y sus acciones. Esto solo por poner ejemplos.Porque a los heroes de independencia, en Colombia, muchos los desconocemos, otros presumimos de conocerlos pero desfiguramos su memoria idealizándolos, como si des estrellas del celuloide se tratase. No… a nuestros heroes de independencia hay que amarlos como fueron: sujetos sudorosos en tiempo donde había desodorantes y las cremas dentales eran desconocidas, sujetos que tomaban agua cruda y estaban propensos a las enfermedades tropicales más que nosotros, individuos que se movían entre barrizales y aguas sucias estancadas…Pero es que ahí radica el mérito de sus gestas, en que nuestros heroes de la independencia pese a las limitaciones de su entorno cultural, geográfico y personal, supieron atisbar un horizonte diferente del que ellos mismos palpaban. Es cierto, le quitaron el poder a los oligarcas españoles para cogerlo o dárselo a los oligarcas locales, los que nos deja quizás en peores condiciones relativas, quizás, de las que tuvieramos si hubiéramos seguido bajo el control ibérico (no lo sabremos a ciencia cierta pues la historia no se escribe con supuestos). Pero hubo un cambio, malo, bueno, regular, generaron un cambio.
A los heroes de la independencia y de mi patria, una flor blanca en su memoria por todo lo que hicieron y por el ejemplo legado a las noveles generaciones, de liderazgo, templanza y tesón.