Etiquetas


A quien corresponda:

Esta carta de gratitud la escribo desde mi último reducto de nostalgia, luego de ver el futbol , leer algunas páginas del caballo de troya, oir algunos temas de Il Divo y recordarla, con ardor en la piel, con estremecimiento genital y taquicardia. Hace más de dos años no sé nada de usted y la extraño…no ya como quien desea que regrese conmigo sino como quien añora su lujuria y su particular forma de hacerme el amor y de entregarse. Créame que no lo menciono como cliché; en mi corta historia con mujeres voraces y candentes, usted las ha superado a todas. No se trata de técnicas sexuales estudiadas, no se trata de gimnasia o acrobacias en la cama; se trató todo el tiempo de ganas, de no hay nada prohibido, de llegar hasta donde las fuerzas nos lo permitan y la imaginación cojee.

Mi carta de gratitud es breve, yo sé, pero espero queme como láser por lo menos a usted, si es que cuento con la suerte que algún día me lea. Solo hasta ahora entiendo que está más lejos quien no sabe que el viajante de miles de kilómetros.

Atentamente, su anacoreta salitroso, el de los blogs eroticos.

Posdata: pero no crea que el recuerdo que de usted llevo es solo sexual e íntimo. Lo que sucede es que su repentina partida y el mandarme a freír espárragos sin razón válida hizo que todos los instantes bellos, tiernos y eternos, quedarán encerrados bajo llave. Me debe por elegancia, supongo, alguna vez, en algún bar, una bolsa con agua y una explicación, cualquiera, así no me la vaya a creer… le juro que en mi desazón actual, la requiero.