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La importancia de Olimpia radica esencialmente en la organización de concursos deportivos que, desde el siglo VI atrajeron un importante número de competidores y espectadores procedentes de todo el mundo griego. Estos concursos olímpicos habían sido instituidos probablemente en 776 antes de la era actual, fecha a partir de la cual comenzó el cómputo regular de las olimpiadas. En la primera época tan solo existía la prueba de la carrera del estadio (192 metros) y los primeros participantes llegaban de Elea y Mesenia. Luego el repertorio de juegos fue ampliándose poco a poco, llegando a incluir la música y la literatura. De hecho, el mito moderno de los juegos olimpicos oculta la realidad antigua. Las luchas deportivas eran parte integrante de toda gran fiesta religiosa, tanto en las ciudades como en los santuarios panhelénicos; Delfos es un buen ejemplo. La fama de las fiestas olimpicas se debe en un principio al poder del dios Zeus y a la piedad demostrada por las grandes ciudades Esparta y Corinto, luegopor los grandes soberanos helenos como Filipo y Alejandro magno y, finalmente por los emperadores romanos, entre ellos Nerón, que se hizo construir una mansión en Olimpia.
Durante largo tiempo las instalaciones se caracterizaron por su sobriedad; en el siglo VI, las competiciones abandonaron el magnífico marco (los atletas participantes en las carreras iban hacia el templo donde eran acogidos por Zeus) pero estrecho, del Altis: en las pendientes del monte Kronion se construyó una pista en perfecta armonía con el paisaje; la línea de salida de piedra podía albergar hasta 20 concursantes. Sobre los declives que la delimitaban podían reunirse 50.000 espectadores (tan solo hombres, con la excepción de la sacerdotisa de Deméter); multitud que, durante las competiciones vivía al aire libre, si bien los más ricos a veces montaban fastosas tiendas. Todo heleno libre tenía libre acceso alas pruebas, a condición de que no hubiera cometido un crimen en contra de los dioses (asesinato o sacrilegio). La organización del concurso corría a cargo de los helanodices, magistrados eleos designados diez meses antes de cada celebración; se ocupaban de los candidatos, que debían instalarse en Élide con mucho tiempo de antelación para entrenarse bajo su dirección; clasificaban a los concursantes según su edad y eliminaban a los atletas cuyas condiciones eran claramente inferiores al nivel general.
Cuando se acercaba a fecha de los juegos (hacia agosto o septiembre), mensajeros, teoros, recorrían Grecia pregonando la tregua sagrada: toda guerra debía ser suspendida para que todos pudieran tomar parte en la panegiria; incluso una guerra en la que Grecia estuvo a punto de perecer, la segunda guerra médica, no impidió que en 480 los espartanos prefirieran celebrarlos juegos a marchar a combatir contra los persas.
Las ceremonias se desarrollaban durante cinco dias, el primer dia se sacrificaban sobre los altares de los dioses y sobre el consagrado al héroe Pélops. Los helánodices juraban solemnemente realizar con imparcialdiad su arbitraje, y los concursantes, comportarse lealmente. Se proclamaban los nombres de todos los concursantes, como última revisión de su derecho a la competición. Las pruebas comenzaban el segundo día; tras un desfile de todos los atletas, los jóvenes se enfrentaban, después los adultos; cada prueba daba lugar a una seire de eliminatorias y a una final: se corría toda la longitud del estadio, el diaule (una doble longitud); todos los concursantes participaban en una carrera de fondo y en la carrera llevando armas, se enfrentaban en torneos de lucha, de pugilato y de pancracio; el pentatlón consistía en cinco pruebas, y su ganador tenía que vencer a todos los adversarios en la lucha. Las pruebas hípicas que clausuraban los juegos eran espectaculares y brillantes: las cudrigas (carros tirados por cuatro caballos) debían recorrer en el hipódromo, doce veces la curva de una pista de 1.200 m. sin agotar a los caballos, pasando lo más cerca posible de los guardacantones, que podían romper el eje de loas ruedas, la victoria era otorgada al propietario de los mejores caballos.
el último dia de la panegiria se proclamaba el nombre de los vencedores, el de su padre y el de su ciudad natal; recibían una corona de olivo del Altis, momento de gloria para el padre que había procreado un hijo así y para la ciudad que lo había formado. Magníficos festivales eran el preludio de la despedida, los ganadores (olimpiónicos), regresaban a su ciudad, donde les esperaba una bienvenida triunfal: se abría una brecha en la muralla para que entraran por una puerta que jamás hubiera sido franqueada por otra persona. Durante toda su vida serían alimentados por el estado en el pritaneo, y los poetas cantarían su gloria.
El éxito de los juegos motivó rápidamente su corrupción. Poco a poco, desde el siglo V, llegaron para exhibirse poetas y escritores que se aprovechaban de la gran afluencia; se realizaron proclamas políticas cuando se quería darles una audiencia panhelenica. Los concursantes desinteresados fueron sustituidos por atletas profesionales que ganaban con su victoria, sino dinero, al menos un prestigio del que podían obtener beneficios. el espíritu del culto se perdió; para complacer a Nerón se llegó incluso a cambiar el número de las pruebas y se rompió el sistema de las olimpiadas.
No obstante los concursos continuaron reuniendo a los griegos; fueron prohibidos como símbolo de paganismo por el emperador Teodosio en el año 390 de nuestra era.
El lugar fue destruido muy pronto (hablamos de Olimpia) por los temblores de tierra, y el divagante Alfeo cubrió las ruina con aluviones. A partir de 1875, las excavaciones de arqueólogos alemanes lograron revivirla.