Las desviaciones del raciocinio ocurren a veces sin querer y a veces queriendo. Son usadas por los políticos, líderes y oradores en general cuando fallan los argumentos. Esto es así porque resulta que es tan fácil distraerse como distraer, cuando permitimos que los sentimientos y la emotividad entren en la discusión.

Generalmente las desviaciones y los factores de desviación son completamente irrelevantes. Las dos fuentes principales de desviaciones son: el falso indicio y el hombre de paja.

El falso indicio consiste en una observación o un detalle introducida dentro de la discusión que desvía el curso de la misma. Se recurre al humor, el sarcasmo, el ridículo, las indirectas, la parodia o los gestos y ademanes para lograrlo.

El hombre de paja ocurre cuando exageramos o distorsionamos algo que ha dicho nuestro oponente, y luego atacamos nuestra propia exageración. Interpretamos falsamente las declaraciones del contrario y atacamos, no lo que ha dicho sino nuestra falsa interpretación de sus palabras.

Las desviaciones, algo común, no solo en nuestras conversaciones, sino en los procesos de pensamiento.

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