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“Cualquier loco es capaz de arrojar una piedra a un lago; pero cien hombres sabios no pueden recuperarla”.

Luego el peligro de los locos no consiste en ser orates, sino en que son bien pocos y los atrevidos o emprendedores aun lo son más.

Los sabios o recopiladores de sapiencia, ligados a las normas y a lo tradicional, abundan. ¿En donde estamos?