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El hombre de Piltdown ( Eoanthropus dawsoni) fue una de las grandes decepciones científicas del pasado siglo; un verdadero fiasco, una gran mentira. En su momento, la mandíbula y el cráneo hallados en Barkham Manor, en Piltdown Common, cerca de Lewes, en Sussex, Inglaterra, se decía que eran el eslabon de 500.000 años entre el hombre y el simio. Esto fue por allá en 1910-1912, cuando los ingleses se pavoneaban orgullosos por haber albergado presuntamente por primera vez a la raza humana. El anuncio oficial lo hizo Arthur Smith Woodward del Museo británico, en una reunión de la sociedad geológica de Londres, el 18 de diciembre de 1912.
Pero fue a mediados de los años 50 cuando se descubre la estafa. A un cráneo de unos 600 años de antiguedad se le añadió, por así decirlo, una mandíbula de un orangután y el diente de un chimpancé.¿Cómo se hizo para imitar la apariencia de antigüedad? Se tomaron los fragmentos y se trataron con una solución ácida de cromo y sulfato de hierro. Los dientes fueron sometidos a abrasión artificial para simular el desgaste normal en estas circunstancias.
Se culpó del engaño a Charles Dawson (un abogado inglés y geólogo aficionado), quien encontró los huesos; a Artur Conan Doyle, paleontólogo aficionado y quien vivía cerca de Piltdown Common y, a Martin A.C. Hinton (esto recientemente, en 1996), entre otros muchos sospechosos.
El hombre de Piltdown, una mentira que confudió a muchos.