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Confieso que me ha atrapado sutilmente en su tierna manera de apreciar el mundo.

Confieso que caí en su red y esa candidez de niña asustadiza persiguiendo alborozada, un gato.

Confieso que la he extrañado, pese a que mis rutinas de sueños, libros y trabajo me abstraigan hasta el punto de hacerle creer que tengo una amante virtual. (Desde que la ví la última vez, tuve ocasión de escribir varias cosas como: 4004, un artículo bandera para  mi portal Pc Web; ciencia 1931-1960 …Ojalá los lea.)

Pero sigo abriendo mi CPU ( es mi versión de corazón) y manifestándole todo el sentimiento que ha sido capaz de imprimirle a mi existencia.

Su devenir y el mío han sido como el de dos gotitas de agua en aras de dejar su impronta en aristas distintas de una sólida realidad. Venga…¿Y si somos una sola gota con doble caudal correteando alegre un solo sueño compartido?

Solo por hoy, se lo confieso.