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Retroceder en el tiempo, corregir errorcillos, arriesgarse más, malgastar menos horas, proyectar lo que queríamos en la vida…es uno de los sueños de muchas personas que no están conformes con lo que viven. ¿Y quien lo está plenamente?

Dentro del proceso de crianza bastante ortodoxo de algunos, era normal flagelarse y darse golpes de pecho por lo sucedido, implementar eso que los evangélicos llaman arrepentimiento, ese por-de-bajear nuestra autoestima y sentirnos basura por un comportamiento cualquiera, como masturbarnos o desear a la mujer del prójimo…Pero no funcionaba porque reincidíamos en la culpa y en el comportamiento “indeseable”. Ahora, ya, asimilé que arrepentirse tan solo paraliza y crea un círculo vicioso donde el miedo genera culpa y la culpa a su vez, más miedo y más culpa; ahora, sin necesidad de retroceder en el tiempo, aprendí que debo aprender de los errores y que aun estos, solo son consideraciones morales de un código que implementé para mi vida o que creé haciendo mixturas con varias tablas de moral y que por tanto, se reducen a actuaciones humanas con consecuencias lógicas y sociales.

Pero…¿y si la hubiera besado y no la hubiera dejado marchar?…¡Ah! la maquina del tiempo no existe, así en teoría , con sobrepasar la velocidad de la luz logremos incidir en su desarrollo (destruyéndonos de paso, o, mejor, convirtiéndonos en energía pura)…O como la idea que nos vendía la película de supermán: que haciendo rotar a gran velocidad la tierra en sentido contrario a la habitual, tal vez lograramos retroceder en el tiempo…

Arrepentirse no es funcional porque sentir culpa por el pasado que no podemos cambiar es una locura, casi tanto como sentirnos mal por el futuro (que no ha llegado) y sobre el cual tenemos algún grado de control…

Ya ve, envejecimos un poco, aprendimos mucho y la vida sigue. Tal vez esos tropezones nos hicieron crecer, reflexionar, estar más cerca a la sabiduría y más lejos del vigor físico…

Ya no juzgo tan radicalmente a los personajes de mi pasado, ahora comprendo que en general, hicieron lo mejor posible dentro de sus horizontes intelectuales y emocionales, dentro de condicionamiento histórico preciso.

Y no quiero retroceder en el tiempo; por eso escribo, para congelar los instantes iridiscentes que alumbraron mis caidas y dejarlos como lamparitas apostadas entre los limoneros… para que cuando pasen por ahí los amigos míos, decidan sobre la conveniencia o no de ciertas actuaciones…Tal vez esto no haga de mis lectores mejores bloggers, pero quizás los haga mejores personas y ya, con eso, estoy salvado.
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