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El padrino de la mafia se presentó a las puertas del cielo.
San Pedro lo recibe con estas palabras: “No estoy seguro de que vayamos a admitirle aquí. Voy a preguntarle al jefe.”
El mafioso replica: No estoy aquí para que me inviten a entrar; he venido a darte tres minutos para que te largues.
Ver también: Apelación