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El poema invocación (Invocation), es del poeta francés Henri de Regnier (1864-1936):
Para que la noche sea grata es preciso que las rosas,
Desde el jardín perfumado que rodea la casa[1],
Por la ventana abierta a sus aromas nacientes,
Perfumen tiernamente la sombra en donde enmudecemos[2].
Para que la noche sea bella, es preciso el silencio
Del campo oscuro y del cielo cubierto de estrellas[3].
Y que cada uno de nosotros oiga lo que piensa
Dicho de nuevo por una voz que nunca haya hablado[4].
Para que la noche sea bella, y suave, y divina,
El silencio y las flores no serán suficientes,
Ni el jardín nocturno y sus rosas cercanas,
Ni la tierra que duerme sin rumores ni pasos[5].
Pues tú solo, bello Amor, tú puedes, si eres
Favorable a nuestros corazones que el deleite une,
Añadir en secreto a estas horas perfectas
Una grave, profunda y suprema hermosura[6].[7]

Ver también: Avenir-futuro
[1] Pour que la nuit soit douce, il faudra que les roses, / Du jardin parfumé jusques à la maison,
[2] Par la fenêtre ouverte à leurs odeurs écloses, / parfument mollement l’ombre où nous nous taisons.
[3]Pour que la Nuit soit Belle, il faudra le silence / De la campagne obscure et du ciel étoilé.
[4] Et que Chacun de nous entende ce qu’il pense / redit par une voix qui n’aura pas parlé.
[5]Pour que la nuit soit Belle et douce et soit divine / le silence et les fleurs ne lui suffiront pas, / ni le jardin nocturne et ses roses voisines, / ni le terre qui dort, sans rumeurs et sans pas.
[6] Car vous seuls, bel Amour, vous pouvez, si vous êtes / favorable à nos cœurs qu’unit la volupté, / ajouter en secret à ces heures parfaites/ une grave, profonde, et suprême beauté.
[7]Tomado de ORTEGA ALVAREZ. Poesía simbolista francesa (edición bilingüe).Antología, Akal Editor 1984, Madrid, Páginas 386-389