Orfeo nunca existió. No sabemos nada de su poesía. Fue hecha, quizás, por Onomácrito. Pero en los sueños y en las tumbas, él sigue dando instrucciones a los poetas y a los muertos.
Puesto el día, el hombre es sombra de sí mismo. [1]
Ver también: Biografía de Aristóteles
[1] Trozo del texto “Fragmentos y comentarios” de Homero Aridjis, tomado de su libro, Nueva Expulsión del paraíso (1990).