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¡Lector exigente y fino, que sueñas con Troya
Y quisieras ver todo a medida de Homero!
Un ciego está parado en la calle de Varsovia
Y canta la «varsoviana» y recoge el dinero.
¿Para que necesitas Hécuba? Ilión ya pasó.
Mira este viejito en el portal parado,
«Mi buen Príamo» -dile, y tiéndele la mano:
«Conocí a tu hijo que en septiembre pereció.»
El despecho en sus ojos entonces no verás,
Hallarás la esperanza; te dirá de repente:
«Al final de las cosas todo distinto lucirá,
Pues yo le dije que Casandra miente.»[1]
Ver también: poema para mis abuelos
[1] Poema del escritor polaco Jan Lechon (1899-1956)