Etiquetas


Cuando Stalin murió fue al infierno. Al poco rato, San Pedro escuchó una llamada a la puerta. Fuera encontró al diablo, que solicitaba asilo político.[1]
Ver también: El castigo de la ciudad
[1] Tomado de Janner Greville. Cómo hablar en Público. Ediciones Deusto S. A., Bilbao, 1992.