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DESMADRE.TIERRA.CO
Por:JAVIER VEJARANO DELGADO[1]
Personajes: Campesino, Campesina. Veinticuatro militares ( Todos de idéntico uniforme )
Pieza breve en un acto, compuesta de dos cuadros intermediados por oscuridad.
El primer cuadro se representa en un espacio campestre a las 6 a.m. en el patio de una casa de finca. Hay elementos de labor, una enjalma, varios costales (Talegos de fique) y cajas de guadua, montones de maíz, naranja, banano, tomate. Durante el primer cuadro los costales y las cajas se llenarán y se amarrarán.
El segundo cuadro se desarrolla en la ciudad: Una calle, un parque, siendo las 12:45 del medio día, donde quienes tienen la gran fortuna de almorzar hacen la digestión mientras es hora de regresar al trabajo, otros, los más numerosos, son desempleados que aprovechan cualquier ocasión que rompa la rutina, que distraiga la derrota, la miseria, en fin, ciudadanos varios en su ir y venir. Este será el público ficticio al que se dirigirán nuestros personajes. Entra el campesino tarareando una canción y con una taza de café, a la que le agrega con disimulo un trago de aguardiente de una botella camuflada en un costal.Campesino: ¡Cerrero y con alma! (Bebe y tararea un fragmento de canción)… En voz alta, para ser escuchado de lejos: Antonio, vaya por las mulas mientras yo acabo de empacar y de amarrar los costales. (Toma café y tararea el mismo fragmento de canción ). En voz alta, para ser escuchado de lejos: Magdalena, no se olvide de traer la fórmula para comprar los remedios, ya hace un mes que se los formularon y es mejor no dejar avanzar los males. (Empieza a llenar los costales con los montones que hay en la escena, que luego irá cosiendo con una aguja capotera, mientras canta la canción que antes tarareaba) “yo tenía una mula rucia en la ciudad de Medellín con una peladurita de la cola hasta la crin pero hay que ver y ver tenía una maña que siempre corcoveaba cuando le ponía la enjalma arre, mula, ¿ por qué corcovea ? porque le pongo la enjalma, la cincha y la correa”
Mientras canta y empaca, sorpresivamente entran ocho militares, con fusiles… acabando de acechar, acabando de mirar…: Buenos días, saluda alguno, con saludo sigiloso. El Campesino sorprendido, agarra la cacha de su machete (Instinto de conservación en extrema alerta).
Militar: Tranquilo amigo, no se asuste, ¿ha visto gente armada por aquí?
Campesino: No señor, por estos montes olvidados no viene nadie. Y Uds., ¿Quiénes son, señores? (Todavía no suelta la cacha de su machete).
Militar: Somos guerrilleros, nos tienen cercados hace tres días y tenemos un herido, necesitamos que nos venda lo que pueda de primeros auxilios y algo de comer si tiene.
Campesino: (Suelta la cacha de su machete y respira más tranquilo). Señores, precisamente vamos para el pueblo a vender esta cosecha, para poder hacer algo de mercado y de primeros auxilios debe haber un poco de alcohol y alguna pasta para el dolor.
Militar: Tome esta plata y véndanos las pastas y el alcohol, y una panela, de las de reserva.
Campesino: (Que no recibe la plata y en voz no tal alta). Mija! mire haber que tenemos por ahí de droga y si quedó algún pedazo de panela… (Vuelve a la actividad y con tímido humor): y Uds. De qué grupo son: EPL, Elenos, FARC, maoístas, trotskistas, bolcheviques, ERP, porque grupos si hay a la lata, ¿no?
Militar Guerrillero: Si, pero todos buscamos lo mismo, la revolución socialista, porque la revolución es el único camino para alcanzar la dignidad y hacer realidad el derecho a la educación, a la salud, al trabajo…
Campesino: Mire señor, este país no tiene arregladero, toda nuestra historia es una historia de desastres, si me permite la comparación con la agricultura, lo que ha prevalecido son las sequías, las inundaciones, las malas cosechas, mejor dicho, sequía permanente de bienestar, inundación de miserias y cosecha de violencias.
Militar guerrillero: Lo que usted está diciendo compadre es absolutamente cierto, es lo que nosotros repetimos en todas partes:
Mientras exista la injusticia, la explotación, la miseria de la mayoría de la población, un Estado que abandonó su función social, un gobierno compuesto por politiqueros que hicieron de la administración un negocio para enriquecerse, siempre habrá rebeldes dispuestos a luchar. Tenemos que destruir este Estado capitalista y empeñado al imperio norteamericano, y construir un Estado Socialista, digno y soberano.
Militar guerrillero 2: Vámonos que estamos dando papaya por aquí.
Militar guerrillero: Gracias compadre, otro día discutimos. (Salen los Guerrilleros).
Campesino: (Al verlos salir respira, ahora sí profundo y se toma un buen trago de aguardiente). Y dice en voz alta: Magdalena, ¿Cómo está mija?
Campesina: (En off). El susto fue muy berraco, pero por este lado había una guerrillera jovencita, tan flaca que parecía un esqueleto uniformado, me dio fue pesar y le di un café con leche y arepa, la boba esa, en lugar de tomárselo se lo llevó al enfermo, seguramente era el novio. Mijo, nos dejaron $20.000 pesitos, con eso completamos para los remedios.
Campesino: Esta gente es más terca que una mula, llevan años y años guerreando y no se cansan. Mija vaya y avísele a Antonio que le apure con las mulas, menos mal que no estaba o si no hasta se lo hubieran llevado. (Cose con más rapidez mientras tararea la canción que luego canta: Yo tenía una mula rucia en la ciudad de Medellín, Con una peladurita de la cola hasta la crin, Pero hay que ver y ver y ver tenía una maña, Que siempre corcoveaba cuando le ponía la enjalma…
Mientras canta es sorprendido por otros ocho militares, quienes entran con una actitud más agresiva, lo que hace que saque su machete y se ponga en posición de defensa contra ataque.
Tensión.
¡Machete en alto ansioso de cuello, fusiles ansiosos de pulmón!
Paramilitar: Alto, no se mueva, somos AUC, autodefensas campesinas. ¿Ha visto pasar guerrilla por aquí? Sabemos que esa gente usa mucho esta ruta.
Campesino: (Sin guardar el machete). Si, por aquí pasaron corriendo como mulas, no vi cuántos eran ni por dónde se perdieron, pero les digo una cosa señores, a mí no me van a descuartizar así como así, yo no puedo impedirle el paso a gente armada por aquí.
Paramilitar 2: Lo desarmo comandante?
Paramilitar comandante: No, déjelo, ahora vamos de afán y este paisano nos salió bravito, después lo investigamos, miren a ver si hay algo de comer y sigamos…
Cuidado con ayudar a los bandoleros, a esa plaga de secuestradores, porque al capitán motosierra le gusta coleccionar orejas, testículos y tetas.
(Tensión final). Salen.
Campesino: Guarda el machete, toma un buen trago doble y ahora respira más hondo. Magdalena entra muy asustada. Mija, ¿los vio, qué le dijeron, y Antonio?
Magdalena: Me escondí en el fical cuando los vi, al escuchar quiénes eran me asusté muchísimo, ellos asesinaron a un primo en las bananeras solo porque era del sindicato, ahora sí me entró el terror, vámonos mijo, y Antonio no aparece, estoy muy asustada ¿Dónde se habrá metido?
Campesino: Tranquila mija, Antonio es un camaleón que conoce muy bien esta montaña, debe estar revisando las trampas. (Continúa su labor, pero ya no canta ni tararea ).
Mujer: (Tono alto, -y con razón- ). ¡Deje ya de pensar en los huevos del gallo! ¿ Qué está esperando? ¿ Que nos destrocen a pedazos? ¡ Estos matones son más terribles que el ejército de la inquisición! ¡Vámonos! ¡Yo me voy con mi hijo, usted verá si se queda, la próxima vez que pasen nos van a sacar los ojos y eso será lo menos que nos hagan!
( Sale ).
Voces agresivas se escuchan por todas partes: ¡Alto, nadie se mueva! Un militar entra apuntándole a la mujer, los otros siete rodean la escena.
Militares: ¡Alto no se muevan! (Revisan los costales, voltean algunos, requisan al campesino).
Campesino: (Con las manos en alto y el tímido humor). Miren señores, yo no sé quiénes son ustedes, porque todos se visten lo mismo y tienen las mismas armas, si van a disparar disparen de una vez, ya estoy mamado de tanta amenaza, pero eso sí dejen tranquila a mi esposa y a mí hijo. Todos se persiguen, todos se buscan, todos amenazan, todos roban, y nosotros que no hacemos sino trabajar somos los que pagamos el pato, ahora hasta la delincuencia usa uniforme camuflado.
Militar: Deje ya de tanto discurso, ejército sólo hay uno y somos nosotros, el ejército de la patria, los demás son bandoleros, y recuerde que usted está en la obligación de informar sobre cualquier movimiento de la delincuencia armada, ¿usted qué sabe?
Campesino: Lo que vi señor, primero pasaron como 20 uniformados, al rato pasaron como 50 uniformados, por aquí pasan todos, ya se lo dije, unos roban, otros amenazan y el campesino solo aguante y aguante.
Militar: (Revisando una lista, y unas fotografías )… ¿Cuál es el nombre de esta finca ?… Ya la encontré, La esperanza, bueno no hay informes de ustedes (Guarda la lista y las fotografías ). Recuerde que es delito colaborar con la subversión, esa gente lo único que sabe es secuestrar y llevarse a los niños como carne de cañón, su deber de ciudadano es avisar todo lo que vea por ahí. ¡Ni un vaso de agua para esos hideputas terroristas !
Campesina: ( Muy tranquila ).
Señor oficial, como usted se puede dar cuenta no somos ninguna clase de bandoleros, ni delincuentes, ni asaltantes. Heredamos de nuestros padres el amor por el campo, por la tierra y el trabajo, pero como usted vio al venir para aquí, la carretera está en muy mal estado, en invierno se pone imposible de transitar; el puesto de salud no tiene enfermera y mucho menos médico desde hace más de un año; y la escuela de la vereda lleva más de tres años sin profesor porque no hay presupuesto para pagarle….
Militar Oficial: (Interrumpiéndola).
Mire señora, nosotros no nos metemos en política, nuestro deber es reprimir a la subversión para darles a ustedes tranquilidad y la seguridad.
Bueno, no se olviden de informar acerca de cualquier movimiento de elementos armados. ¡Vanguardia avanzar! ( Salen).
El campesino: De forma apresurada saca todos los bultos de la escena, la herramienta, mientras vuelve a tararear la canción de la mula de la peladurita:
Ayúdeme a terminar de empacar, hay que llegar temprano para lograr buen precio, y a ver si alcanzamos al médico para que atienda a Antonio.
Campesina: Sí, vámonos, pero para otra parte.
Campesino: Tranquila mija, deje el desespero, no podemos salir corriendo así como así, sin saber para dónde, aquí la tierrita no es tan mala, hasta ganado podemos engordar.
Campesina: Pues lo engordará su abuela porque yo me largo con mi hijo.
Salen.
El espacio queda vacío. Oscuro.
Se escucha en la oscuridad el ruido de helicópteros artillados Black Hawk AH-60L (45”)
CUADRO SEGUNDO.
Una calle de la ciudad. Sonido de maracas y tambora.
Aparece un mimo, se nota que es Magdalena. Viste traje sencillo, de ama de casa. Resaltan las lágrimas del mimo, que organiza un espacio circular: va colocando flores, semillas, algunas frutas.
Cuando termina de delimitar el espacio, sale de él.
Entra sorpresivamente un vendedor ambulante, eso parece, por su forma de hablar. Vemos al Campesino que inicia su espectáculo de culebrero.
Campesino: Mientras coloca una calabaza en el centro, dice: Señoras y señores, hombres y mujeres de ésta bella ciudad, préstenme un minuto de su valioso tiempo por favor, venimos de las montañas, de fincas ganaderas y cafeteras y también de las arroceras, y no es para pedirles una ayudita, o una limosna por favor, al menos una moneda ¡ No faltaba más, primero la dignidad !
Sí, señoras y señores, soy jornalero, trabajador del campo, administrador de fincas y cosechero, tuve que salir corriendo de la finca por que el clima se puso muy caliente, tan caliente que olía a azufre por todas partes, a fósforo blanco, y las piedras se pusieron todas rojizas. Bueno pero ya estamos en esta hermosa ciudad y les voy a mostrar estas semillas, son muy especiales, ya no se encuentran casi, son muy escasas.
(Transición).
Dirigiéndose a la calabaza azul. ¡Quieta Pancracia ! No se me desespere que ya la voy a sacar, espere un momentico yo atiendo a los señores.
(Transición).
Sí señoras y señores, más tarde se la muestro, porque lo primero es lo primero, miren estas semillitas (El mimo recorre el espacio mostrando las semillas), son de girasol azul, abre de noche y cierra de día; la siembran en su jardín o en una matera, tiene que ser de barro, de plástico no sirve, porque la quema, cuando florezca, su presencia calmará la angustia del insomnio crónico…
(Transición).
Busca en su bolso… Y lo que es más espectacular, lo último en botánica indígena: ¿Si ven estas semillitas transparentes? Parecen perlas, pero no, son semillas de hierbabuena, germinan en menos de ocho días y a los 15 ya florecen y su aroma espanta las pesadillas más horrendas y persistentes, y lo que es mejor, favorece la ensoñación: Es decir, sin necesidad de químicos u otras yerbas ustedes sueñan despiertos toda clase de fantasías contra la depresión, contra el estrés, y contra la mala tristeza.
(Transición).
El mimo muestra y ofrece semillas, ramitas, florecillas, con su leve danza de antigua hechicera. Él escarba en su mochila. Y si necesitan ayuda para el amor,
¡Les tengo la semilla del pimentón!, su fruto consumido todos los días des encalambra las ternuras adormecidas y hasta las oxidadas
! Compren la bolsita, compren que es muy buena inversión, solo cuesta 1000 pesos el paquetico, tres bolsitas por 2500 y recuerden que a este bello país sólo lo arregla una gran pachanga social que invente una nueva legislación.
(Transición).
Se dirige de nuevo hasta la calabaza. Quieta Pancracia, que ya la voy a sacar, no me acose niña, sí señores y señoras, este animalito es una especie en vía de extinción, es el último ejemplar en América, pero antes de que conozcan a Pancracia, quiero que sepan que el mimo que les está vendiendo las semillitas no es mudo ni tartamudo, lo que pasa es que los mimos solo hablan con gestos en su función. (El mimo continúa con leve danza de hechicera, yerbatera y teatrera ofreciendo las mágicas semillitas); pero este mimo en la finca aprendió el canto de las aves mañaneras, sabe de los silencios de las sombras al atardecer y de las voces del agua y de los vientos entre los bosques.
(Transición).
Bueno señoras y señores, lleven las semillitas que ya nos vamos, y vamos de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo buscando a nuestro hijo (El mimo y él sacan fotografías grandes y giran con ellas)… Mírenla bien, es nuestro hijo, lo mandé una tarde a un mandado y no ha regresado, “Cualquier información muy bien les pagaré”, se llama Antonio Luna Días, le encantan las mulas, sabe de siembras y también ordeñar, toca muy bien el tiple y la bandola… “Bueno señoras y señores por su amable atención les vamos a regalar una fórmula de los indios Pijaos: Si sus hijos tienen el mal de ojo, es decir, que ya no pueden quitar el ojo de la televisión, denles todas las noches a las 7 en punto, changua de cilantro y agréguele trocitos de manzana roja, y a las 6 de la mañana denles 2 vasos de jugo de naranja y luego acompáñelos al parque a trotar 45’ bien despacito para que no se cansen, eso sí, el tratamiento dura todo el año, pero los beneficios son para toda la vida.
(Transición).
Y ahora sí les voy a mostrar a Pancracia, la cascabel alada ! (Pequeña danza de los dos entorno a la calabaza)… A la voz de una, a la voz de tres, abro la calabaza y záz !? (Pausa). ¿Si la ven? Claro mis amigos que no se ve. Y no se ve porque ella es invisible, pero existe!! Señoras y señores, ¡Existe! Y todos ustedes, quienes la esperaron, la desearon, y la quisieron, ustedes, los impacientes tendrán su recompensa: Según la leyenda de los Mamas Arahuacos, ustedes la verán en su soñar por tres noches consecutivas, serán verdaderas ensoñaciones placenteras y plenas de gozo, verán fantasías que los alegrarán todo el resto de año. ( Tapa y guarda la calabaza). Y ahora si nos vamos rapidito, y no se olviden de regar las semillas con agua de alberca, el agua de lluvia las daña por la acidez. Y nos vamos corriendo “Que ya viene la policía” y no hemos pagado el IVA. Huyamos Magdalena para las tierras frías, y si preguntan por nosotros: Que no los vimos, no los conocemos, no sabemos, no los oímos. Y adiós señores y muchas gracias por su colaboración. Con semillitas rojas escriben: ¡Viva la vida ! Salen rápido. Oscuro
Se escucha cada vez más fuerte el ruido de helicópteros Black Hawk UH-60 A/L rumbo a la zona de combates. (30 segundos).
Fin
[1] Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. No 1. Edición Enero –Junio 2002