Llueve en semana santa; no recuerdo ni una sola celebración de semana santa en Colombia que no llueva copiosamente. El fenómeno de la niña hace estragos en el país, los ríos se desbordan al igual que las quebradas, las montañas se deslizan y hay avalanchas de lodo de todas las proporciones. Obviamente las carreteras están “pichas”, en mal estado, taponadas muchas, trancones en otras. Y pensar que hay mucha gente viajando por carretera, como de costumbre por todo el país.
Llueve en semana santa; y recuerdo a Angela Marina y a mi padre muerto, en los amigos que olvidé o me han olvidado, en los parientes de todas las latitudes, en el paso inflexible y absorbente del tiempo, en los planes que nos hacemos a diario y por los cuales nos olvidamos de vivir…