Garzón y Collazos

En mi infancia se oía música de Garzón y Collazos; papá tenía una grabadora de casetera y varios cassettes originales de este importante dueto colombiano, que interpretaba temas musicales de José A. Morales y Jorge Villamil. Me acuerdo de Los cucaracheros (Yo soy el cucarachero tú la cucaracherita (2) ende que te vi yo quero que tú seas mí mujercita, oye chinita querida de la alborada lucero…), Cenizas al viento (Yo me voy para el monte mañana, yo me voy a cortar leña verde, para hacer una hoguera y en ella, y en ella echar a quemar tu cariño, recoger de de este amor las cenizas y después arrojarlas al viento…), Al Sur (Al sur, al sur al sur al sur del cerro del Pacande, está la tierra bonita, esa tierra opita que me vió nacer…), El bunde (Canta el alma de mi raza, en el bunde de Castilla, y este canto el sol que abrasa, nacer, vivir, morir, amando el Magdalena, la pena se hace buena, que alegra el existir…), Oropel (No vuelvas a decir jamás, que has triunfado en la vida, en cosas de fortuna o cosas del amor, porque si apuestas una vez y pierdes la partida, hoy juega la ruleta y en sus vueltas locas ganas oropel…), Me llevarás en ti (me llevarás en ti como las sombras, que tienen en las tardes los ocasos, como llevan las rosas sus espinas, como los sufrimientos llevan llanto; me llevarás en ti aunque no quieras, aunque pasen los días y los años, aunque para olvidarme me maldigas, nunca podrás negar que me has querido, tampoco has de negar que te hago falta….), Acíbar en los labios (Acíbar en los labios ya no hay nieve, cenizas apagadas por el llanto del sueño de un pasado que me hiere, no vuelvas a acordarte y sigue tu camino, adiós amor querido, adiós mi viejo amor…), Yo también tuve 20 años (Yo también tuve 20 años y un corazón vagabundo, yo también tuve alegrías y profundos desengaños. Yo también tuve 20 años que en mi vida florecieron, 20 años que a mi llegaron, se fueron y no volvieron…), Espumas (Amores que se fueron, amores peregrinos…Espumas que se van, bellas rosas viajeras, se alejan en danzantes y pequeños copos formando el paisaje; ya nunca volverán, las espumas viajeras, como las ilusiones que te depararon dichas pasajeras…)(*) y Pueblito viejo (**)(Lunita consentida colgada del cielo como un farolito que puso mi Dios, para que alumbrara las noches calladas, de este pueblo viejo de mi corazón. Pueblito de mis cuitas, de casas pequeñitas, por sus calles tranquilas corrió mi juventud; por ti aprendí a querer por la primera vez y nunca me enseñaste lo que es la ingratitud; hoy que vuelvo a tus lares, trayendo mis cantares y con el alma enferma de tanto padecer, quiero pueblito viejo, morir aquí en tu suelo, bajo la luz del cielo que un día me vio nacer).
Darío Garzón y Eduardo Collazos nacieron como dueto en 1937 y su música logró imponerse a las rancheras y al son cubano que se oía a borbollones en las emisoras. Me alcanzo a acordar que papá lloró en 1977 cuando supo que Eduardo Collazos había muerto de un infarto cardiaco en la ciudad de Bogotá. Y si bien no estaba para marzo de 1986 cuando por la radio informaron del deceso de Darío Garzón, yo lloré por él. Garzón y Collazos fue un dueto grande y lo fue, porque con su inocencia y sencillez, aún teniendo lagunas musicales y de armonía o popularizando temas de marcado acento mejicano, ayudaron a consolidar una identidad musical en nuestro país. Aún asocio el nombre de Garzón y Collazos al recuerdo de papá y así como amé a mi viejito, amo la música de estos gigantes de la canción colombiana.
(*) Muchos después, fallecido mi padre, en una reconciliación entre mi hermano mayor y mi cuñada, al primero le pareció gracia dedicarle una canción de cuerda en un restaurante, luego de un presunto lío de faldas y escogió esta. Mi cuñada le dio un tremendo golpe. Todo por los amores que se fueron.
(**) Siendo un adolescente me gustaba cantar y pasaba al frente a hacerlo; algunas veces les cantaba a mis compañeros, pueblito viejo; pero para no aburrirlos a la siguiente semana les cantaba “Lunita consentida” (jajajajja, era la misma canción).